CHECK POINT

Me fui de EEUU. Fue complicado pero simple. Tan simple como no pensarlo. El viaje continua.

El otro día me preguntaron si pensaba en algo tan básico como: si seguir viajando y recorrer el mundo, o enamorarme. Y sí, pienso en ello. Creo que tengo que encontrar la manera de hacer amabas cosas y no pensar que la vida es una pirámide construida a base de extremos. Pero todo vendrá. El aprendizaje es constante y de momento yo sigo cruzando fronteras.

He llegado a Baja California Sur, México. Esto es un paraíso desértico lleno de cactus y océano Pacífico por toas partes. Recuerdo que cuando vivía en Bonaire y me estaba sacando los cursos de buceo soñaba con ver animales grandes bajo el agua.Soñaba con interactuar con ellos y verlos bailar entre las burbujas. Me imaginaba mamíferos enormes jugando bajo la superficie, ocupando un espacio real en el sentido de la vida. Y yo siempre tan pequeñita, observando.

El mundo está lleno de magia.

Y yo quiero estar ahí para verlo. Porque todas estas criaturas existen como nosotros existimos y respiran y se alimentan y deslumbran nuestros ojos con su infinita belleza. Hay que ver estos seres vivos. Hay que protegerlos y ser conscientes de que no somo los únicos. De que la vida está por todas partes y este planeta es un hogar que no nos pertenece. Simplemente tenemos la suerte de poder vivir en él. Por eso cuando llegué a Cabo San Lucas y mi amiga María me invitó a bucear después de más de un año y medio sin sentir el oxígeno y el nitrógeno en mi cuerpo, casi lloro de la emoción. Dos leones marinos nadando a tres metros de mí. Curiosos. Regalándome toda esa belleza, deslizándose como seres infinitos en un mar de silencio. Podía oírles.

La hembra se acercó mucho a mí. tanto que casi me deja acariciar su piel de neumático. Sus ojos eran enormes. Me analizaba, me miraba fijamente a los ojos. Y yo era un ser humano. Os prometo que no era más que un ser humano. Y el tiempo era un presente sin agujas. Porque yo también soy animal.

Dos días después María y yo nos fuimos a la Paz a nadar con tiburones ballena. Porque estas cosas son posibles. Es posible nadar con un tiburón ballena y e interactuar con leones marinos. Y soltar tortugas en la arena y ver cómo se apresuran hacia la orilla. Y ver ballenas jorobadas. Todo ello es real y está ahí fuera. Yo no quiero morir sin ver esta belleza, porque algún día moriré. Algún día todos estaremos muertos y el presente seguirá mirando al mundo con sus ojos de pelágico. Mientras pueda, seguiré descubriendo las posibilidades del mundo y dedicándome plenamente a la palabra, como el mayor de los tesoros. Como los tiburones ballena. Como los libros.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: