EL ABSURDO

 

El problema está en que todo lo relacionado con los seres humanos tiene algo de absurdo. Somos animales indefinidos. Hemos perdido nuestra función en el ecosistema general del planeta. Hemos desarrollado uno propio para que todo sea tremendamente absurdo e innecesario y que no tengamos que pensar demasiado en lo que nos rodea porque qué más da. Ya no formamos parte del ciclo vital porque lo hemos aislado de nuestras vidas. Como si nosotros no fuéramos animales. Depredadores. Agricultores. Nómadas.

Todo eso queda lejos. No hay tiempo para tales cosas. Son competencias innecesarias en nuestro ecosistema. Hay otras competencias que son más importantes, un pilar fundamental para nuestra supervivencia. El absurdo es nuestro sol. Nuestro dios. Y lo único que necesitamos es que ese sol siga saliendo cada día. Mientras salga el sol todo irá bien y el absurdo no será desvelado. Y todos nos esforzamos por hacerlo bien dentro del absurdo sin cuestionarnos demasiado por qué lo hacemos. No necesitamos saber cuál es nuestro papel en el ecosistema. Todo está muy lejos.

Todo lo que me parece que tiene relevancia, como un león marino comiendo un pescado en el mar, está lejos. Las cuevas están lejos, las hogueras, las estrellas en la noche fría, el viento helado sobre la montaña. El parto. La muerte. El presente. Leer el viento. Navegar un barco. Entender a las plantas. Hacer un fuego. Cavar un pozo. Construir una casa.

Todo está lejos.

Hemos logrado proliferar y reproducirnos por millones. Como si fuera necesario. Me cuesta mucho entenderlo. Es tan evidente que da miedo. No consigo concentrarme muchas veces. Lo intento con todas fuerzas pero todo es muy absurdo y me siento mal porque tan sólo quiero vivir. Ser una persona. Hacer cosas de persona.

Nadar con peces no me parece absurdo por ejemplo. Tampoco me parece absurdo cultivar un tomate. Conversar. Reír. Hablar con los animales. Esas cosas tienen sentido para mí. Quizá porque me hacen sentir cerca, enraizada con el mundo. Este mundo al que pertenezco. Este mundo que no está lejos.

El mundo no está lejos.

El absurdo es una pantalla con la que cada día me estampo.

Como un ciego perdido entre la multitud.

Y me siento mal. A veces.

No es culpa de nadie.

Nadie tiene la culpa del absurdo.

El absurdo estaba ahí antes de que naciéramos. Somos los cimientos del absurdo. No es fácil dejar de ser absurdos. Yo soy absurda en mi medio, que también lo es. Y no pasa nada. Porque a veces me siento mal pero otras veces nado con peces y hablo con cabras y perros. Nado con tiburones y entonces mi existencia tiene sentido. Es una forma de percibir la existencia. Es la que yo percibo.

Percibo el mundo y me percibo a mí misma en el mundo. Y entonces me calmo un poco. Y me río. Y me entrego a aquellos humanos que me hacen reír. Y pienso en los humanos, y en el absurdo. Y me calmo un poco. Estar rodeada de animales me ayuda.

Es importante sentirse animal.

Porque lo somos.

Es muy importante.

10731954_1693506097532319_1450291104_n(1)

 

 

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: