UN RECORRIDO POR OAXACA

La ciudad de Oaxaca me resultó una ciudad tranquila, llena de colores y luz. Las fachadas coloniales le daban un aspecto acogedor a las calles, aunque sólo fueran fachadas. Muchas iglesias y adoquines. Mucha gente bella. Como ya conté en la anterior entrada, estuve varios días trabajando en los que llené a muchas personas de poemas. En especial a mi amiga la artesana de insectos. Pero el último día lo dediqué a hacer un tour. Yo no soy muy de tours porque me gusta más descubrir las cosas por mí misma y a mi ritmo, pero este tour estaba bastante bien de precio y es cierto que hubiera llevado mucho más tiempo hacerlo todo por mi cuenta.

Primero nos llevaron a ver el árbol del Tule, el árbol con el mayor diámetro del mundo. Tiene 58 metros de circunferencia y 42 metros de alto. Se necesitan unas 30 personas dándose las manos para rodearlo y se bombean unos 2500 litros de agua diarios para que no se muera. Se estima que tiene una edad aproximada de 2000 años, y probablemente entonces habría un río cerca de la zona pero hoy está bastante seco. La verdad es que no podía creerlo. Yo ya había visto árboles inmensos en el Amazonas peruano y en los Bosques californianos pero esto era algo inabarcable. Se sentía la inmensidad del tiempo y de la vida antigua palpitando en aquel ser vivo. Y el viento parecía susurrar su música. Yo caminé alrededor y dejé que sus ramas acariciar mis mejillas, como si me estuviera bendiciendo con su sabiduría ancestral. Probablemente sea uno de los seres vivos más antiguos de este planeta, y simplemente por eso le di las gracias. Me hubiera gustado abrazarlo pero está cercado para que nadie lo dañe.

Después nos llevaron a una casa de textiles donde hacen alfombras, telares y prendas de vestir a mano utilizando un método absolutamente artesanal. Nos explicaron todo el proceso, desde cómo elaboran los pigmentos a base de plantas, insectos y minerales hasta el trabajo de la lana y el telar. Yo me compré una alfombra que ahora cargo en mi mochila aunque no pesa mucho. Es que no lo pude evitar. Vi esa alfombra y me dije a mí misma “quiero esa alfombra en mi vida” y así será. Duran como 20 años si no la cuidas así que creo que ha sido una buena compra. Se la mandaré a mi madre en una caja o algo porque de momento no tengo donde ponerla.

La siguiente parada fue en una fábrica artesanal de Mezcal. Parte del tour consistía en emborracharnos un poquito. La verdad que estuvo muy interesante porque nos explicaron todo el proceso de elaboración de este licor tan famoso en México. El Mezcal viene de una planta bastante parecida al Aloe Vera llamada Agave. Hay diferentes tipos de Agave y de hecho el tequila se elabora con otro tipo de agave también, pero el tequila es más típico del norte de México, de la zona de Jalisco, mientras que el Mezcal es más común en la zona de Oaxaca. Pues bien, lo primero que se hace es cortar las pencas (ramas) de agave y nos quedamos en el tronco, al que llaman piña para después quemarlo en un horno que es básicamente un agujero en la tierra.

Después llega el momento de la fermentación. Se meten todas las piñas en un tanque de barro simplemente con agua y se deja como unos diez días. Una vez listo, se sacan los trozos de piña y se ponen en un torno. Un caballo tira de la piedra que pesa como 4 toneladas. Este fue siempre el método tradicional y aquí lo siguen usando. Dicen que el caballo trabaja dos horas al día. Tiene sentido porque si no se moriría del esfuerzo pero aún así yo estoy en contra. Creo que aunque sea una fábrica artesanal, pueden instalar un mecanismo que empuje el torno sin necesidad de que lo haga un pobre animal.

El último proceso es la destilación. Una vez listo le puedes meter un gusano a la botella o mezclarlo con diferentes sabores. Yo probé de chocolate, de mango y de fresa. También el Mezcal de agave silvestre que tiene mayor graduación. Cuando más tiempo reposa, dicen que más rico, pero más suave. El mezcal joven suele ser más intenso de sabor.

La siguiente parada fue en las ruinas de Mitla, una construcción que tiene aproximadamente 700 años y de las pocas que quedan en la región porque la mayoría fueron destruidas para construir iglesias en su lugar. Lo interesante de este edificio es que se usaron cientos de miles de piedras pequeñitas, algunos bloques grandes también, pero las piedras servían para hacer decoraciones como a modo de mosaico. No utilizaban ningún tipo de argamasa o cemento. Las unían a base de presión. Luego las pintaban con pigmentos rojos pero ya no se aprecia debido al paso del tiempo y a que el templo está a la intemperie.

Por último nos llevaron a ver las cascadas petrificadas de Hierve el Agua. Un lugar muy mágico ya que sólo existen dos en el mundo que presente este fenómeno natural. Uno es aquí y el otro en Turquía. En lo alto de estos lugares hay manantiales y el agua va cayendo poco a poco por la ladera. Contiene una gran cantidad de minerales que poco a poco se van acumulando en la piedra tiñéndolo todo de blanco. El resultado es un manto blanquecino como si se hubiera parado el tiempo y las cascadas hubieran quedado congeladas para siempre. Además desde arriba se puede ver el valle entre las montañas por lo que fue realmente bonito. En definitiva un tour precioso que recomiendo si vais para esta zona.

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