EL ANDAMIO DEL ARTE

Patty de Frutos. Ty. Un apartamento en Queen St. Patty de Frutos. Su cámara. Sus ojos. Su “que la vida rima”. Su “loca del coño”. Patty. Toronto. Yo tampoco te tengo miedo. Y la noche siempre con eso de que no somos nada de que lo somos todo de que la gente llora bajo las estrellas contaminadas de tanta gasolina. Las mujeres que todavía no son mujeres. Lo hombres que todavía no son hombres. La niña que habita en mi no-palabra. El silencio elefante que me sostiene. La gente viene y me abraza. Ya me conocen de un par de noches escribiendo y se paran y me cuentan sus vidas y me abrazan y cuánta poesía hace falta en el mundo. La libertad genera preguntas. Genera taquicardia y endorfinas. Qué sencillo todo. Qué sonrisa más eficaz. Que silencio más eficaz. Qué de respuestas qué de preguntas. Qué de seres humanos queriendo ser seres humanos. Toronto tiene noches adornadas por el rojo de los tranvías y humanoides de cientos de etnias y razas. Tiene un miedo de arbusto, un aquí estoy sin cimientos, un cielo pluscuamperfecto. Un bosque entre ladrillos que nadie supo muy bien cómo esconder.

Aquí me enraizo en frente de un escaparate de una galería porque hay mucha luz, no por el arte. Porque el arte merece paredes sucias. Muros, alambradas y barro. El arte merece barricadas, trompetas y ojos quemados por la intemperie. El arte merece mendigos. Adoquines. Cagadas de perro. Locos. Muchos locos. El arte merece estar en la calle, para todas. Para todas las locas. Para todos. Y yo lo intento cada día. Porque si el provocar amor no es arte yo me rindo, Paco. Porque si aliviar a otro ser humano de su dolor no es el objetivo, yo me rindo, Paco. Porque si el arte no es hacer que el mundo avance, yo me dejo comer por los lobos.

Y aquí, de espaldas a un escaparate cualquiera de una ciudad cualquiera, una mujer que todavía no es mujer me pide un poema sobre su novia, que se suicidó hace 2 meses. Se tiró a las vías del tren, me dice. Yo le regalo mi silencio y la miro con la libertad a flor de escamas y me digo que si no consigo hacer que se vaya a casa con el corazón rebosante de vida yo me rindo, Paco. (Y será eso). Serán las ganas de vivir lo que el andamio del arte resucitará de los caídos.

losing

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