GRACIAS

Ha llegado el momento de dejar a los caballos… Y no será fácil porque en apenas unos días he creado un vínculo muy fuerte con ellos. Tan sólo han sido dos semanas en Alberta, pero parece un siglo. Ellos me han enseñado a respirar de nuevo entre otros muchos secretos que ni siquiera soy capaz de plasmar con palabras. Porque con ellos todo es silencio. Todo es presente. ¿Qué es el tiempo sino una proyección? El tiempo es un invento estúpido. Pero aquí, con ellos, tan sólo soy.

El trabajo que he estado haciendo en esta granja ha sido muy diferente al de mi primera experiencia en workaway. En Nelson teníamos unos horarios muy estrictos y acababa verdaderamente cansada al finalizar la jornada de trabajo. No teníamos mucho tiempo para interactuar con los caballos pero aquí con la familia Graham ha sido muy distinto. Desde el primer momento me han dejado organizarme como he querido y realizar las tareas que he considerado oportunas tanto dentro como fuera de la casa. Un día me daba por ordenar la despensa y luego al siguiente arreglaba el jardín. Pero cada vez que quería podía irme con los caballos y dejar que pasara la vida lentamente… observándolos y cepillándolos. También me encargaba de aplicarles una pomada en las heridas causadas por las moscas además de un spray especial  para ahuyentarlas porque cuando hace calor se ponen muy pesadas. Las hembras con potros lo pasaban muy mal con el calor de media tarde intentando deshacerse de las moscas hambrientas, que siempre van a las zonas de las ingles, ubres, ojos y tripa en general.  Y al ver que yo llegaba con mi cubo lleno de cepillos y objetos extraños pero tan familiares, venían hacia mí lentamente sabedoras del alivio que mi cuidado les proporcionaría. Y son animales muy grandes y sensibles cuando se trata de tocar su partes más delicadas. Tienen que sentirse a gusto y cómodos contigo porque si no no te dejarán ni acercarte.

También he puesto en práctica algunos ejercicios de desensibilización a partir de pequeños pasos para que se acostumbren a los humanos, como saltar o hacer ruidos, o poner peso en ellos poco a poco. También observarlos durante largos periodos de tiempo para estudiar su lenguaje, y pasear con ellos, porque te siguen como perritos la mayoría de las veces, siempre curiosos. Incluso he llegado a echarme una siesta con los más pequeños, que les encanta tumbarse al sol.

Ha sido una oportunidad increíble para comprender a estos animales tan antiguos, que son tremendamente inteligentes y de los que tenemos mucho que aprender. Han sido dos semanas de mucho aprendizaje y de coger confianza en mí misma. De fluir con ellos y dejarme llevar por su magia. Estoy eternamente agradecida.

Presiento que esto no es más que el principio y que haré más voluntariados o trabajos con caballos. De momento me preparo para moverme de lugar una vez más y continuar el viaje. Nuevos animales me esperan en este país inmenso donde la vida salvaje es parte de todo. Donde entre caballos, osos, alces, pumas, lobos y ciervos… los humanos somos un poquito más pequeños.

Gracias por recordármelo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: