RESEÑA DEL QUINTO LIBRO DE POEMAS “LA EDAD DE MERECER” DE BERTA GARCÍA FAET

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Berta García Faet (Valencia 1988) acaba de publicar su sexto libro de poemas: Los salmos fosforitos (La Bella Varsovia, 2017), un libro que ha de leerse de la mano de Trilce, pues es un fiero homenaje al poemario más célebre del poeta peruano César Vallejo cuyo título todavía hoy despierta confusiones, aunque yo quiero creer que fue aquello de los tres soles en plena vorágine a las puertas de la imprenta, ya que es así como germinan las mejores historias: improvisando. Sea lo que sea, este texto no está destinado a diseccionar los salmos de la joven poeta (que estoy segura darán mucho de qué hablar ya por el simple hecho de abordar un proyecto tan ambicioso, seductor y picassiano, que ya pudimos degustar, desde una intención y fondo distintos, en Obras (Obras con mayúscula) como El sueño de Visnu (El Gaviero Ediciones, 2014) donde David Meza nos agitaba con las Reescrituras (entre otras maravillas y celestes visiones). Cualquier diálogo con los maestros es motivo suficiente para darle cobijo a nuestro desasosiego y crecer en razones y secuoyas, por lo menos. Seguro que Berta ha disfrutado como una niña delante de un cuenco de frutas silvestres recién recogidas del jardín ante semejante aventura diploide.

Pero como venía escribiendo, este texto no tratará de todo este periplo generacional tan interesante cimentado en la interpretación de una obra como motor para la creación de otra a través de un diálogo indirecto (¿o directo?) con los artistas del pasado, sino sobre el quinto poemario de Berta, La edad de merecer (La Bella Varsovia, 2015) donde reina una arquitectura transparente que deja el contenido expuesto a su merced. Esta certeza de saber construir un palacio de cristal, a lo Bruno Taut, pero sin conos ni esferas. Aquí todo son prismas cuadrangulares superpuestos.

I.PRIMERA PARTE DEL LIBRO: LA EDAD DE ORO (Y DE CÓMO UNA JOVEN MUJER CRECE HASTA COMPRENDER QUE SIMEPRE FUE MUJER PORQUE NO LE (NOS) QUEDA MÁS REMEDIO)

Ya desde el inicio vemos una intención clara de abordar a la sexualidad por las trompas: “a los 8 años llegó el peligro/de poder reproducirme” (pág. 15), o “pero si me colmaban/si algún hombre incurable me colmaba/si algún hombre incurable por error me colmaba/huía a desovar/río arriba/sola” (pág. 18). Este es el conglomerado temático que envuelve los primeros cuatro poemas de la sección I.I. POEMAS EN EDAD DE CONSTRUIR (HASTA QUE LO CONFIESAN TODO) donde se respira infancia, menstruación, cambios morfológicos, virginidad y miedo, la primera imagen del sexo opuesto y el ansia adolescente por todo lo que es relativo a nuestro cuerpo: “Querer sexo pero no fiarse” (pág. 20), “paralizada ante el vals y el cunnilingus” (pág. 27).

En los poemas que prosiguen ya vemos un acercamiento diferente, que no tiene tanto que ver a nivel temático sino a nivel técnico y estructural. Una esquematización in crescendo (no sólo en los poemas sino en los títulos y la enumeración de los mismos) que denota una clara devoción taxonómica por lo obsesivamente estructural. Una oda a los dos pilares semióticos: el significado y el significante, que para mí es el epicentro desde el cuál se auto-nutre el poemario. La edad de merecer no trata sobre el amor, las mujeres y los hombres o los hombres y las mujeres, las relaciones y el sexo, los pájaros, la música, el desaliento, la incógnita cretácica de la lejanía fósil o la inquietud del fuego; trata sobre experimentar con el lenguaje utilizando estos temas como eje transversal.

No sólo la presencia numérica es ya de por sí notable, pero sobretodo la jerarquización de los conceptos y versos nos llama la atención desde las primeras páginas, especialmente cuando llegamos al poema  I.II TRECE TESIS PARA LA MEJOR COMPRENSIÓN DE LOS PÁJAROS EN EDAD DE MERECER (pág. 37), una descarada muestra gravitatoria de lo que pesa el flujo de pensamiento (que es infinito, pues siempre un concepto nos lleva a otro y así sucesivamente hasta que decidimos ponerle fin como buenamente podemos) y de lo que cuesta ordenarlo sin deshonrar al desorden. Una muestra de pensamiento filosófico y de reflexiones cuidadas, aunque parezca que se trata de escritura automática o de una cadena de conceptos umbilicales. Aquí un fragmento:

[…]

9.1.4. Sugar Kane Kowalczyk es un pájaro enjaulado. La actriz que interpreta a Sugar Kane Kowalczyk pertenece a una indescifrable especie de pájaros enjaulados que imitan a los dígitos de las operaciones financieras.

9.1.4.1. Nadie conoce a la actriz que interpreta a Sugar Kane Kowalczyk.

9.1.4.1.1. Nadie conoce a nadie en verdad: con ecuanimidad y exactitud, como Gustave Flaubert conoció a su hija, Emma Bovary, nadie conoce a nadie en verdad.

10. El mirlo era blanco hasta que hallé un mirlo.

[…]

Berta enumera los pensamientos; los clasifica como si se trataran de su tesis doctoral y los coloca religiosamente dependiendo de qué otro pensamiento proceden, como si estuviera dialogando con ella misma, ahí dentro, en su cabeza rizada. Jorge Castillo escribe en una reseña del libro (cuyo link podéis encontrar en el blog de Berta) que, a su gusto, hay un cuidado formal excesivo, demasiado pulcro, y que menos pulcritud le conferiría una cercanía y complicidad aún mayor al poemario. En absoluto. Es precisamente esta pulcritud estructural la que le otorga (entre otras características) singularidad y cualidad experiencial al conjunto. No se puede apostar por algo a medias, y además, en la mayoría de los casos, es en la insistencia y en la repetición (bien utilizada) donde aguardan los más tiernos desastres, esos que consuman más que estorbar, dando forma y sentido a los conceptos que deseamos cincelar, no simplemente mencionar.

También quiero destacar el juego entre continente y contenido, otro pilar importantísimo en el poemario. Sugar Kane Kowalczyk no es lo mismo que la actriz que interpreta a Sugar Kane Kowalczyk. Son continentes distintos. El esqueleto del poema no es lo mismo que el contenido del poema. Berta nos quiere dejar claro que son instrumentos y realidades muy distintas. Este juego se repite sucesivas veces a lo largo del libro.

I.II.EL LEGADO DE DAVID FOSTER WALLACE: EL PLACER DE INVENTAR Y REINVENTAR GEOMETRÍAS

A las pocas páginas de este desnudo sistemático lo vi claro. Aquí también se hace tributo a un maestro, y es que Berta García Faet ha querido experimentar (y lo ha conseguido) con diferentes acercamientos técnicos y estructurales que se abren a infinitud de posibilidades dentro de este universo que es la escritura. David Foster Wallace, uno de los escritores más deslumbrantes y geniales de las décadas pasadas, demostró que se puede plasmar con maestría cualquier tipo de situación y representar esa situación mediante la forma, no sólo el contenido. En los textos del estadounidense cohabitan una  atención explícita al continente y una meticulosidad escandalosa y exacerbada del contenido, así como su inconcebible capacidad para describir escenarios e instantes desde una inteligencia desbordante y entrañable. Si Foster Wallace quería escribir un relato sobre una mujer absolutamente insoportable que no deja en paz a su “Sistema de Apoyo” (que no amigas) debido a su depresión crónica, Foster Wallace escribía un relato más insoportable todavía mediante un uso insoportable -tremendamente insoportable-, insoportabilísimo (y magistral) del lenguaje, la persistencia y la repetición. También, en este relato (La persona deprimida) recopilado en Entrevistas breves con hombres repulsivos, Foster Wallace hace uso de interminables (e insoportablemente geniales) notas al pie de página que a veces ocupan más de dos hojas y que nos aturden, descuajeringan, atolondran, hasta obligarnos a volver al último párrafo antes de la nota y retomar la lectura haciendo uso de estas segmentaciones violentas que en realidad, a nivel estructural, no lo son porque son notas adyacentes. O quizá sí. Foster Wallace juega con nosotros. Y Berta también quiere jugar.

En el poema (2) DEDOS DE PIANISTA + LA CARA QUE PUSO LUDWIG VAN BETHOVEN CUANDO LE DIJE QUE QUERÍA ESCRIBIR UN POEMA CON MÁS O MENOS RIMA + POR QUÉ ABANDONÉ LA MÚSICA Y POR QUÉ MENCIONÉ AL MENOS UNA VEZ LA BRISA + SALUTACIÓN OPTIMISTA A LOS SUCESIVOS AMANTES Y AL TÚ LÍRICO QUE SIEMPRE ES PLURAL + SALUTACIÓN CORDIAL A AQUELLA PROFESORA DE SOLFEO (1998-2000) (pág. 23), que ya sólo por el título nos intriga y sorprende, la autora hace uso de tres notas a pie de página al final de los poemas (A), (B) y (C) que sirven para completar el contenido del poema y dar al lector la información justa y necesaria en el momento preciso para que terminemos de entender lo que pasó con aquella profesora de solfeo y las repercusiones de aquel gesto hace ya 17 años que todavía perduran en la poeta como lunares que no alcanzas a ver con tus ojos pero que sabes que están ahí porque te lo han dicho. Este experimentar con los recursos textuales, las repeticiones, las omisiones de información y la precisión a la hora de otorgárselas al lector, las constantes clasificaciones y divisiones sistemáticas de los versos y los títulos extensos, como recién sacados de un formulario burocrático-administrativo hacen honor a los relatos del autor estadounidense fallecido en 2008 guardando un estilo propio y un lenguaje personal. Berta usa estos recursos como esqueleto hacia nuevos océanos y se lanza ella misma a indagar en este mundo de las posibilidades lingüísticas, las cuales encuentran una expresión muy libre a través de una prosa marcada en muchos poemas, fragmentos narrativos que se acomodan entre versos trabajados que no desean apoltronarse en el papel sin la compañía de un paisaje un poco más poblado a través de estos párrafos que carecen de signos de puntuación y existen con una cuidada  presencia en el poema.

Otro ejemplo de estos contrastes lo encontramos en los poemas POEMA SOBRE MIRAR EL CIELO DE NOCHE Y PENSAR COSAS (pág.49) -que se divide a su vez en dos poemas (I.) y (II.) de 10 y 8 versos cada uno- y POEMA SOBRE MIRAR EL CIELO DE NOCHE Y PENSAR EN MUCHAS COSAS (pág.51), donde escribe un párrafo que supera la página, de nuevo sin puntuación excepto por una coma que precede las dos últimas palabras. Otra vez Berta jugando con los extremos. Berta jugando con los continentes y los contenidos, irguiendo arquitecturas semióticas como una niña juguetona, sí. Significados morfológicos o morfologías significantes. Viceversas libres al fin y al cabo.

También los títulos, como ya hemos visto anteriormente, son dignos de atención. En esta aventura salvaje llamada escritura podemos hacer lo que nos dé la gana aunque para ello hacen falta recursos, y Berta perfectamente podría haber titulado el poema de la página 57 CORAZÓN pero ha preferido bautizarlo  POEMA SOBRE LA DIFICULTAD DE SOSTENER EN MIS MANOS UN OBJETO ROJO Y GIGANTE Y ESPESO QUE PODRÍA SER O NO UN ÓRGANO MÁS O MENOS MUSCULAR QUE ACTUA COMO BOMBEADOR PIRAMIDAL DE UN CONJUNTO DE 5 O 6 LITROS DE SANGRE HUMANO EN PROMEDIO Y QUE ES LA SEDE Y EL EJE Y EL FOCO DE LA SUBJETIVIDAD. De nuevo significado y significante teniendo sexo violento con mucho amor. De nuevo esa adictiva obsesión tan característica de Foster Wallace por exprimir los conceptos y significados hasta el máximo, de dotar a las palabras de todo lo que no imaginamos, de una identidad que incluso ellas desconocen. Berta ha captado muy bien este lenguaje y ha pintado estos lienzos con sus propios diccionarios, esquemas y organigramas léxicos: ha construido una deconstrucción invertida a base de una liturgia morfológica, independiente en cada poema.

II.SEGUNDA PARTE DEL LIBRO: HOMBRES Y MUJERES DE CIERTA EDAD (Y DE CÓMO EL DOLOR O EL AMOR O EL DOLOR ES BONITO)

En la segunda parte del poemario, que lleva como subtítulo 6 CARTAS ROMÁNTICAS EN DEFENSA DE FINALES DEL s.XVIII Y PRINCIPIOS DEL s.XIX Berta se nos ha puesto epistolar, pues de qué otra manera podría seguir siendo fiel a esta condición dual suya, tan meiótica e inexorable. Si la primera parte era un compendio de experimentos científico-líricos, la segunda es un viaje al Romanticismo anquilosado en los siglos pasados, a ese género que es la epístola, otra manera de crear un monólogo unidireccional (¿poema? Sí, poema) a través de una cercanía que ahora es más personal. ¿Y por qué? Porque tienen destinatario. Emma, Schmidt, F., Camil C. Stíngă, los corintios y Camil C. Stíngă, y de nuevo Camil C. Stíngă. Estas personas son elementos externos que se cuelan en nuestra lectura creando una atmósfera distinta. Ya no estamos solos con Berta, ahora hay más receptores y eso genera un cambio de atmósfera a la hora de leer el poema. Las direcciones se han multiplicado.

Nos encontramos con una Berta que ahonda incluso más en su pasado y sus experiencias y relaciones. Una Berta más personal que agradece, confiesa, reconoce, expresa y pregona, cual rezo entumecido, todo aquello que quedó por decir. La poesía es su defensa. Un desnudo sincero y expuesto, sin filtros: “si no tengo amor no soy nada” (pág. 97 y 98), “si no tengo amor si no tengo tu amor soy como el tartamudeo de los cactus” (pág. 98).

Esta segunda parte es un gran homenaje al amor, que cierra todo lo anterior, que resume lo anterior (que es todo), que minimiza lo anterior, lo libera lo ridiculiza lo excusa, el amor es lo único que da sentido a todo lo anterior: “solo el amor conecta significante y significado” (pág.97).

Hay mucha tristeza en estas epístolas, en especial a Camil, el vencejo. Una tristeza deliberada, desgarradora y suplicante que ha conseguido dolerme un poquito (sí, lo confieso). Y lo curioso es que sigue habiendo un humor gris que nada tiene de subalterno entre toda esa melancolía agitada: “Emma, por ti traduje un libro feo/de castellano a inglés quedó/ridículo” (pág. 65). Y este fragmento hilarante: “te escribo para decirte que salimos en los poemas de un montón de gente con mucho/talento te he puesto 2/ejemplos anne carson y/alberto acerete de la corte somos/famosos yo solo quería/rememorar algunas cosas quería sacar algunas/conclusiones” (pág. 113). Y como siempre, fiel a la repetición como único molde posible, vueltas y vueltas, ideas y conceptos que Berta ha usado en los primeros poemas del libro reaparecen casi al final, es este círculo concéntrico o espiral migratoria que me parece muy bonito. Como un pájaro. Como los pájaros de sus trece tesis.

También es importante mencionar sus impactos. Esas imágenes tan potentes: “y tú y todo el mundo y yo bailaremos bajo una granizada tóxica de azúcar” (pág. 102) que me dan ganas de bailar a mí también contigo, con Camil C. Stíngă y con todo el mundo; “4.2. Todas las preposiciones son mentira.” (pág. 41); “5.4. Un cuervo es una mota de sombra” (pág. 42); “un mamut recién nacido hace 40.000 años/en la Lejana Península de Yamal/muerto por haber tragado/légamo y arcilla/hasta asfixiarse” (pág. 55). Y más maravillas visuales. Pero no sólo impactos figurativos sino léxicos: frases sin terminar o finales inesperados que nos seccionan en varias mitades, párrafos extensos con un vocabulario muy cuidado seguido de poemas  fragmentados cuyo núcleo es la complejidad a través de la sencillez. En definitiva un libro muy trabajado y sorprendente, emotivo, sangrado y pulido a conciencia, una procesión de patos que vuelan en una V perfecta anunciando los detalles, uno tras otro, que nos aperciben de que la lectura va a más y mejor. Un poemario que me ha tocado. (Sí, lo confieso). Berta. Gracias.

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